GOBIERNO Y TERRITORIO
El continuo crecimiento demográfico y físico de la ciudad, a lo largo del siglo XX, no sólo ha replanteado los límites del perímetro urbano, sino que ha obligado a redefinir, en varios momentos, el esquema de administración en relación con el territorio. Uno de los momentos más importantes, en este sentido, fue en el año 1954, cuando el Gobierno Nacional adoptó la decisión administrativa de definir a Bogotá como Distrito Especial y decretó la anexión de los municipios de Engativá, Bosa, Fontibón, Suba, Usme y Usaquén. En adelante, varios estudios realizados en las décadas de 1970 y 1990 abordarán el problema de tratar de establecer cuál debía ser el territorio a tener en cuenta para el desarrollo de la ciudad futura, en esquemas variables en los que Bogotá era vista como eje del desarrollo equilibrado de la región metropolitana en cooperación con los municipios vecinos. A partir de 2001, la Gobernación de Cundimarca y la Alcaldía de Bogotá iniciaron un proceso de estudio de la integración regional, que tenía como propósito ampliar el marco de referencia de las relaciones de Bogotá con la Sabana a la de Bogotá con Cundinamarca en general (Ciudad-Región), con un enfoque centrado en las nociones de productividad y ordenamiento del territorio. El futuro inmediato de la ciudad parece oscilar entre dos modelos: el que privilegia el crecimiento de un organismo de gran tamaño sobre la Sabana y el que perfila a Bogotá conectada a una red de ciudades y municipios de Cundinamarca, como un sistema urbano-regional con gran potencial económico y ecológico.
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