ASEO
El aseo de la ciudad fue considerado un asunto de ornato a comienzos de siglo XX, de higiene y sanidad en la década de 1930, de salud pública a partir de la década de 1950 y ambiental desde la década de 1990, todo lo cual se reflejó en las entidades que asumieron la responsabilidad de este tema en la ciudad. Al iniciar el siglo XX la prestación del servicio de recolección de basuras en Bogotá dependía de los contratos que celebraba el Municipio con particulares. En 1902 el Municipio asumió la responsabilidad de la prestación del servicio de aseo, para lo cual dispuso de 50 carros que recogían las basuras en todo el perímetro urbano, cerca de 76 barrenderos y 40 reclusos que limpiaban cada quince días los cauces y riberas de los arroyos y ríos. El crecimiento físico de la ciudad y el aumento constante de su población, así como el proceso de industrialización que se incrementó a partir de la década de 1940, fueron los principales factores que incidieron sobre la organización que se le daba a las entidades encargadas de los residuos sólidos. El ramo de aseo fue el encargado de la recolección de basuras, barrido de calles, y de la administración de los cementerios y las plazas de mercado. En la actualidad, la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos es la encargada de la gestión integral de los residuos sólidos, la prestación del servicio funerario y el alumbrado público de la ciudad.
El fondo documental de la Empresa Distrital de Servicios Públicos (EDIS) cuenta con 104 metros lineales de documentos, 5.550 planos, y 354 libros, correspondientes al periodo comprendido entre 1853 y 1996.
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